• Fundación Ética PyT

Arielito parte 2. ¿Puede un niño superar su constante agresión e intensa irritabilidad?


Queremos contarles y compartirles con alegría que por video llamado hemos dado comienzo y continuación a la atención de niños, adolescentes y familias. Continuamos verificando buenos resultados.


Nos seguimos desafiando con nuevo pulso en la atención con niños y adolescentes que estaban en situación de urgencia, con severas dificultades que nos indicaban no postergar el abordaje.


Arielito está en aprietos, algo así como encerrado en sí mismo, con llanto y sollozo; y nerviosismo in crescendo. A veces los niños en este estado pretenden salir escapando solos , del lugar en que se encuentran. No son ellos quienes controlan lo que les está pasando , no son ellos los responsables de esas salidas intempestivas. Son los padres quienes pueden reflexionar, y ese ya es un acto de responsabilidad. Así como también consultar y acudir a un idóneo en la materia.

Frente a la consulta, en nuestra Fundación, y dada la situación particular en que se encontraba la familia fue primero: convocar a la madre.

Muchas veces las madres están con situaciones pendientes personales SOBRELLEVANDO el Malestar y simultáneamente están al frente de la crianza de sus hijos. Así corrientemente se habla en la educación de los hijos de " dar la mano al niño " a través del lenguaje amable.

Pero en el momento de encarar la crianza ocurren cosas como el estado de tensión extrema del niño o la niña, acompañado con llanto y sollozo que va en aumento y aumento y nos manejamos con los que podemos.

Al narrar la madre de Arielito la situación, le solicitamos que recordara la última situación aguda y que nos contara qué ocurrió antes de que pasara lo que ellos llamaban la “situación crítica”. Comenta que esas situaciones se repiten frecuentemente durante el día, pero recuerda que la última vez fue cuando su hijito: “comienza a decir que se quiere ir de casa, que se quiere ir, que se quiere ir, de la casa con sus cinco añitos de edad y se quiere ir y se quiere ir; narra que “no sabiendo ya más que hacer“, le dice: “Si te quieres ir anda ! ahí está la puerta!” ( y seguidamente la madre le abre la puerta).

En ese momento surge el comienzo de la angustia, con llantos imparables.

También, los padres muchas veces nos angustiamos “quedamos fuera del marco”; fuera de nuestro lugar: frente a la angustia de nuestros propios hijos, realizamos actos a la vez que acompañamos con comentarios muy corrientes frente al no saber ya qué hacer, tales como: se porta mal! está encaprichado! que mal dormido que está! "sólo quiere llamar la atención!


La REFLEXIÓN aquí es, que muchas veces esos comentarios son frases conocidas que circulan en forma generalizada y con gran convicción pero que no registran muchas veces la angustia y el vacío que está atravesando el hijo en ese momento.

Su hijo está atravesando un momento que ha perdido su lugar dentro de los márgenes de un marco y que fuera de ese marco no está pudiendo verbalizar, ni hablar ni tener tranquilidad ni paz. Y es un momento de gran malestar. Es como si hubiera perdido su lugar en el mundo: es lo que nos está revelando sus gritos y sus llantos repetidos.

Hay veces, ya que sin darnos cuenta somos los diferentes los adultos de la familia los que se preocupan y angustian y comentan su opinión, y "quedan encallados allí".


¿Qué hacer? Hay solución! La experiencia así lo demuestra... pero cuál es? En primer lugar es importante hacer la traducción de lo que les pasa. En principio un niño en ese estado está angustiado y “está llamando la atención”, pues "el malestar es un llamado al otro", es cierto, “avisa'', es un timbre que suena. Algo se está saliendo de su cauce.


El reconocer que está angustiado implica ponerse al lado del niño o niña y juntos tratar de resolverla, sin dejarlo ni solo ni atrás y ya ese es un primer paso a que RECUPERE SU LUGAR.

Este conocer y reconocer lo que realmente le pasa: “Es un paso importante cualitativamente diferente a considerar los hechos como que se trata de un capricho o que el pequeño esté haciendo algo mal.”


En este entramado el compromiso de la Madre es crucial. La joven mamá de Arielito leyó muy eficazmente los gráficos que explican donde estaba situada en la situación de su niño.

Ella expresó, y reconoció que en realidad era ella "la que estaba por fuera de los márgenes de su lugar en el mundo" además de su hijo. Y se propuso como aliada del equipo de la Fundación para alcanzar el propósito de la Recuperación de su niño, en lo atinente a "recuperar su lugar" para luego su palabra y su juego, desde su casa y en su familia.

La madre puede reconocer que "el que sufre más que ella es su hijo" y que no es que “se porta mal.”

Su apertura , su despertar a la reflexión de lo que estaba pasando dio lugar a una postura nueva hacia el cambio, que la torna en una verdadera aliada y verdadero motor del avance de la mejoría del niño además del tratamiento.

Esta apertura implica en sí misma ya un acto de responsabilidad renovada por parte de la madre que dará lugar a consecuencias nuevas en el seno familiar de Arielito.


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